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MacBook Pro: mi nuevo portátil.

Me he comprado un Macbook Pro. Tras algo más de cinco años con mi HP Pavilion g6 he decidido jubilarlo. Aunque entre sus características más notorias estaba su procesador Intel i7, la verdad es que el pobre no podía a veces ni con las tareas más vulgares.

Mis problemas con el HP Pavilion g6.

Mi HP Pavilion g6.

En este ordenador, y por mi condición de estudiante y profesional del sector, prácticamente tenía la necesidad de contar con un sistema operativo de Windows. Yo había preferido manejarme en Linux, ya que esto habría mejorado sustancialmente el tiempo de carga de las aplicaciones que necesito para trabajar. Pero, al hacer esto, me quedaría sin poder usar programas como el Microsoft Office, que me gusta bastante. Como no tenía la posibilidad de hacer una partición para cada sistema operativo, estaba muy fastidiado.

Había probado a formatear el ordenador un par de veces con escaso resultado, por lo que parecía que el problema no estaba en el sistema operativo.

La batería.

Por si esto fuera poco, y aquellos que me conocen lo saben, soy una persona que se mueve mucho, y paso la mayor parte del día fuera de casa. Es por esto que la batería es un tema muy importante para mí. Imaginad el problema cuando la autonomía de mi HP es de 45 minutos, gran parte de los cuales se pierden en esperar a que las aplicaciones que quiero usar carguen.

La pantalla.

La pantalla también era otro factor que me perjudicaba en el trabajo. A la luz del día no se ve nada porque no daba con el número de nits mínimo para que se viese algo. Por ello, no podía programar cómodamente en el jardín, o cuando viajaba en transporte público y hacía un día soleado.

El peso.

El tamaño y el peso también me perjudicaban bastante. Las dimensiones del HP son 37,4 x 24,5 x 3,63 cm, y pesaba más de 2,5 kg. Aunque en comparación con otros portátiles de la fecha no está nada mal, sigue siendo bastante pesado para mí, que, como he dicho antes, me gusta ir a todas partes andando, y siempre con el portátil a la espalda. Además, hay que añadir el peso de los apuntes que suelo llevar, y del cargador, que también se viene siempre conmigo por la poca autonomía de la batería.

Quiero aclarar que no soy una persona que juegue a videojuegos en el ordenador, básicamente porque nunca encuentro tiempo para ello. Si lo tuviese, jugaría a la Play que comparto con mi hermano, así que eso no ha influido.

Además, si hay algo que me encanta es el silencio; que un ordenador no suene más que al pulsar las teclas me enamora.

Mi nuevo Macbook Pro.

Mi nuevo Macbook Pro. Imagen de mashable.com
Source: mashable.com

Así que, tras tres años deseándolo, me llegó la oportunidad. Iba a poder conseguir un portátil que cumpliese con todos mis requisitos, y los portátiles que tenía por seguro que cumplían con mis exigencias, y con creces, eran los de Apple. Como siempre, Apple dota a sus dispositivos de una pantalla que da una iluminación más que suficiente para poder trabajar en el exterior.

El Macbook Pro, si no recuerdo mal, tiene unos 500 nits, mientras que el HP solo era capaz de suministrarme 200.

El silencio.

El Macbook Pro no suena nada, literalmente. Ni siquiera el disco duro, ya que cuenta con un SSD que elimina los cabezales de los discos duros clásicos, dando vueltas para leer o escribir. El sonido y comodidad de las teclas es otro punto a favor. No sé si habéis tenido la oportunidad de tocar uno de los nuevos, pero su sonido es único, y la comodidad de las teclas hace que puedas estar horas escribiendo con él sin cansarte lo más mínimo.

La batería.

Poco que añadir en este aspecto. Encima de que la pantalla le da mil vueltas a mi antiguo portátil, la autonomía del MacBook es de 10h. 10 h programando con todo lujo de detalles gracias a la pantalla retina. No sé cómo lo logran pero es genial.

El arranque y las actualizaciones.

Adiós a las pesadas actualizaciones de Windows que te saltaban cuando menos te interesaban. Además, siempre me gusta tener el ordenador actualizado por seguridad así que siempre me tocaba esperar. En Mac solo tardan unos minutos en instalase.

Y lo mismo con la rapidez al arrancar un programa en Mac Os. Es inmediato, no como en mi antiguo ordenador. Ese podía tardar hasta varios minutos dependiendo de la complejidad del programa. Las aplicaciones nativas del S.O. están mucho más optimizadas y ofrecen muchas más opciones en MacOS por ejemplo la aplicación de fotos del Mac carga mucho más rápido las fotos que la aplicación de fotos de Windows 10.

La terminal.

La terminal de MacOS me es mucho más fácil de usar que la Power Shell de Windows. Sí que es cierto que todo es cuestión de ponerse a aprender, pero bueno. Creo que es una ventaja añadida, ya que la mayoría de servidores hoy en día trabajan en Linux. Que aprendiendo a trabajar en Linux puedas pasarte a Mac ayuda mucho a empezar a adaptarse al nuevo sistema.

Otros datos.

En el trackpad también existe una diferencia notoria con respecto a mi ordenador. En este fallaba mucho; le costaba arrancar e iba mal hasta que terminaba algún proceso o algo, y entonces iba bien.

En cuanto a la conexión Wi-Fi, el MacBook es capaz de detectar la señal Wi-Fi mucho mejor que mi HP, lo que me permite navegar mejor.

Tiene una interfaz mucho más productiva. Cuando amplias la pantalla, desaparecen todos esos elementos que pueden llegar a distraerte. Todo lo ocupa la tarea en la que andas metido, por lo que te concentras más que con todos los elementos que te rodean en Windows.

Siri.

Logo de Siri.

Hay tareas que realizas cada día que se resuelven con una simple búsqueda. Gracias a lo bien que funciona Siri esta tarea me llevará aún menos tiempo, porque con un simple comando de voz es capaz de saber lo que andas buscando y encontrártelo rápidamente.

El peso.

El tamaño del Macbook Pro es de 30,41 x 21,24 x 1,49 cm, y tan solo pesa 1,37 Kg. Como veis, en altura y peso se ha reducido a la mitad con respecto a mi anterior portátil.

Los puertos.

Lo único que voy a echar de menos de mi viejo HP es la cantidad de puertos que tenía. Así, cuando llegaba a casa podía conectar mi segunda pantalla sin necesidad de adaptadores caros. Ahora necesito un adaptador hasta para conectar una memoria USB, lo cual me parece muy triste por parte de Apple. Pero bueno, supongo que habrá que acostumbrarse a ello.

Conclusión.

Creo que no me olvido de nada más por el momento. Si lo he hecho, lo iré añadiendo conforme me acuerde o me pregunten acerca de ello. Por otra parte, ahora me tocará indagar sobre que programas debería usar en MacBook para aprovechar todo su potencial. Quizás os lo comente en otra entrada.

Un saludo y hasta la próxima. ????

Por JGarciaz

Developer, Student, MSP, Tuenti Master

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