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Lo más OMG de ser Tuenti Masters (Parte 3).

En esta serie de entradas estoy hablándoos de mi viaje al encuentro de Tuenti Masters de este año.

Qué hicimos en la quedada de los Tuenti Masters (Parte 3).

Dejamos el post anterior  justo antes de empezar el tercer y último día.

Tercer día de quedada: Domingo.

Me desperté mucho antes de lo previsto. Estaba muerto de sueño, pero por algún motivo no podía dormir más, así que tras remolonear un rato decidí levantarme, ducharme y bajar a desayunar. Al igual que el día anterior, me puse las botas en el buffet. Cuando terminé, volví a mi habitación a por mis cosas para hacer el checkout.

Mi primer plato del desayuno

El paseo hasta Chamartín.

La Gran Vía estaba muy concurrida la mañana del domingo, y eso que aún no habían abierto las tiendas. Como tenía tiempo, fui paseando y esperando a que lo hicieran poco a poco. Sin embargo, prácticamente se podría decir que solo abrió Inditex.

Por el camino me encontré con ¡una auténtica Nimbus 2000! Para los que no sepan de lo que estoy hablando, es una de las escobas voladoras más famosas del mundo de Harry Potter, junto con la Saeta de Fuego.

Así que aproveché para sacarme unas fotos con ella, guardar la cazadora en la maleta y continuar con mi camino.

JGarcia con la Nimbus 2000

Como en la otra quedada, fui caminando a chamartín a través del Paseo de la Castellana. Esta vez decidí ir por Fuencarral, Bravo Murillo, etc. Por decirlo de alguna manera, iba por las paralelas al Paseo de la Castellana.

Las calles estaban bastante animadas, con un ambiente un poquito más rural que la Castellana. Con esto me refiero a que, por ejemplo, había algún vecino que bajaba en bata, o el aspecto de algunos edificios…

En este camino me encontré con una bandera de España gigante en la fachada del Hotel Barceló y, como me hizo gracia su tamaño exagerado, aproveché para hacerme una foto con ella a la espalda.

Continué mi camino hasta llegar a las torres Kio. Llegué a las doce menos veinte, aunque había planeado llegar sobre las dos. Quería haberme distraído por el camino, pero no pudo ser, así que retrocedí hasta un Media Markt de la Castellana y estuve buscando un ratón para sustituir el que se me ha roto. Busqué también una calculadora, pero tampoco la encontré.

La comida.

Luego salí del centro comercial buscando alguna cafetería donde hacer tiempo hasta las dos que me fuese a comer. Como no encontré ninguna de mi agrado, cogí el móvil y llamé a Clare para que me hiciese compañía un rato, preguntarle por su fin de semana y demás. Gracias a eso, el tiempo pasó mucho más rápido, y pasada la una y media entré en un restaurante asiático que se encuentra justo en frente de la estación.

Pedí un menú para uno que costaba 16€, y terminé llenísimo. Además tenía platos originales, como el postre, que era un sorbete de mandarina que estaba muy bueno.

sorbete de mandarina

Terminé entorno a las tres, pagué, cogí mi equipaje y entré en Chamartín a mirar si ya aparecía en las pantallas en qué andén estaba mi tren, pero era demasiado pronto. Por ello, aproveché para ponerme al día con las noticias de tecnología que habían salido durante el fin de semana y me había perdido.

El viaje de vuelta: Primer tren.

Cuando se indicó el andén fui directo a él a subirme cuanto antes y poder sacar el portátil para estudiar y trabajar en laisladelfaro.com. El tren era muy nuevo y solo tardó una hora en llegar a Valladolid, donde la mayoría de los pasajeros tuvimos que bajarnos para hacer el transbordo de tren que nos llevase hasta Santander.

El viaje de vuelta: Segundo tren.

Cuando vimos el tren, comprendimos por qué tardaríamos aún casi cinco horas en llegar a casa. ¡Estaba destrozado! No tenía enchufes, ni cafetería, ni unos aseos limpios; además, sus puertas fallaban, había sitios en los que apenas cabían las piernas. Desafortunadamente, ese fue el que me tocó a mí.

poco espacio en el tren de Renfe
Como veis, mis piernas, con un pantalón rojo, tenían que estar juntas para que mi compañero pudiese ponerlas alrededor de las mías.

Obviamente el tren no tenía televisión, y con el tiempo fui quedándome sin batería en el portátil. Esto no es difícil, porque actualmente tiene unos 45 minutos de autonomía en batería. Y, por último, tuve que dejar de utilizar el móvil, porque al llegar a Santander tendría que llamar a mis padres y apenas me quedaba batería por las fotos y las llamadas a Clare mientras me aburría.

Por si fuera poco, el tren iba generando cada vez más y más retraso, y se iba haciendo de noche, así que mirar por la ventana también dejó de ser una opción. Se me hizo bastante pesado, pero a las nueve por fin llegué a Santander, y a y media estaba en casa listo para descansar y volver a la rutina el día siguiente.

Conclusión.

Como conclusión puedo decir que la experiencia fue increíble, salvo por el viaje de vuelta en tren. Pero bueno, para la próxima me llevaré mi ebook y un portátil con un poquito más de autonomía.

Un saludo y espero que os haya gustado mi experiencia. Ojalá que así sea y, si quieres, llegues a ser Tuenti Master para tenerte como compañero algún día.

Hasta entonces, nos vemos por aquí ^^

Por JGarciaz

Developer, Student, MSP, Tuenti Master

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